S?bado, 05 de mayo de 2007
Un grupo de osados cient?ficos sobrevuela poderosos huracanes para entender c?mo capturan el polvo del Sahara.


Vierta gasolina sobre una fogata y ver? c?mo las llamas aumentan su intensidad hasta convertirse en un infierno. Arroje tierra sobre el fuego y ver? c?mo las llamas se extinguen. Pero, ?qu? ocurre cuando se arroja tierra sobre un hurac?n?

Es una pregunta muy seria.

Los huracanes nacen en las aguas del Atl?ntico, en las cercan?as de la costa oeste de ?frica. All? se agrupan las tormentas el?ctricas y, en determinadas oportunidades, por razones que a?n nadie ha podido entender por completo, se unen hasta formar monstruosas tormentas giratorias que pueden atravesar el oc?ano hasta llegar a Estados Unidos, a miles de millas de distancia del sitio en el cual se originaron.

El lugar de nacimiento de los huracanes se encuentra muy cerca del desierto del Sahara (una enorme fuente de polvo y tierra), cuyas tormentas de polvo soplan su contenido sobre la regi?n donde se originan los huracanes.?Qu? efecto tiene ese aire seco y polvoriento sobre un hurac?n reci?n nacido? Este es uno de los misterios de la ciencia de los huracanes.



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Arriba: El viento dispersa el polvo del desierto desde la costa oeste de ?frica y sobre las Islas Canarias, en noviembre de 2006. Cr?dito: Instrumento MODIS, en el sat?lite Terra de la NASA.

"Existen al menos dos posibilidades", se?ala Bill Lapenta, un investigador en ciencias atmosf?ricas del Centro Marshall para Vuelos Espaciales, de la NASA. Por un lado, el polvo podr?a fortalecer un hurac?n. Las part?culas de polvo sirven como centros de nucleaci?n para la formaci?n de nubes y gotas de lluvia. Esto podr?a intensificar una tormenta joven porque la lluvia es una parte esencial de la "m?quina t?rmica" interna de un hurac?n. Por otro lado, el aire seco y polvoriento podr?a tener el efecto contrario: frenar el desarrollo de una tormenta, si altera los patrones de circulaci?n atmosf?rica que son normales para una tormenta en crecimiento.


?Cu?l es la teor?a correcta? Volando directamente hacia el interior de un hurac?n polvoriento, Lapenta y sus colegas recientemente recolectaron datos que los acercan m?s a la respuesta.

El oto?o (boreal) pasado, Lapenta y una docena de cient?ficos se instalaron en las Islas de Cabo Verde, en las afueras de la costa oeste de ?frica. Su misi?n: atrapar huracanes en pleno nacimiento. A esta expedici?n la denominaron: An?lisis Multidisciplinario de los Monzones Africanos, de NASA (NAMMA, seg?n su sigla en idioma ingl?s). Los investigadores del NAMMA monitorearon las ?reas del oc?ano cercanas a Cabo Verde en busca de aglomeraciones de tormentas que parecieran prometedoras y, cuando detectaron un grupo de ellas con potencial para formar un hurac?n, entraron en acci?n. El Laboratorio A?reo DC-8, de la NASA, equipado con instrumentos para medir la intensidad de los vientos, el vapor de agua, la humedad, la presi?n atmosf?rica y la temperatura, vol? hacia el interior, y en derredor, de las tormentas. Se utilizaron sat?lites de NASA y del NOAA, globos sonda y sistemas de radares en Tierra para recoger una mayor cantidad de datos.

Abajo: A bordo del avi?n DC-8 de la NASA, destinado a efectuar investigaciones, Philip Parker, un investigador del NSSTC (National Space Science and Technology Center - Centro Nacional de Ciencias Espaciales y Tecnolog?a), de la Universidad de Alabama, en Huntsville, monitorea un hurac?n.

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"Tomamos muestras de un tormenta durante dos d?as", recuerda Lapenta. "El primer d?a, nuestros instrumentos detectaron muy poco polvo en el sistema de la tormenta. El aire estaba claro e inmaculado. Pero al d?a siguiente, todav?a utilizando el mismo avi?n y los mismos instrumentos, detectamos grandes cantidades de polvo". De un d?a para el otro, el sistema de tormenta hizo las veces de trapeador y recolect? las peque?as part?culas de la atm?sfera.

?Qu? sucedi? luego? La tormenta se transform? finalmente en un hurac?n de categor?a tres, Helena, uno de los m?s poderosos que transitaron el Atl?ntico en la temporada de huracanes del a?o 2006.

De modo que el polvo estimula la formaci?n de huracanes, ?verdad? Lapenta no est? preparado todav?a para arribar a esta conclusi?n. "Es un problema muy complicado", explica. "El polvo es uno de los factores importantes para la formaci?n de huracanes, pero tambi?n hay muchos otros". Tanto los vientos atmosf?ricos como la humedad y la temperatura de la superficie del mar desempe?an una funci?n. El efecto del polvo puede "depender de la situaci?n", es decir, que depende de lo que est? sucediendo en el resto de la atm?sfera en el momento en el cual el polvo entra en acci?n. "Todav?a estamos analizando nuestros datos para poder obtener un panorama completo", dice.

Mientras el avi?n siga aterrizando, el estudio continuar?. NAMMA es una misi?n de tres a?os. El primer a?o ser? dedicado a la investigaci?n de campo, y los dos a?os siguientes se destinar?n al an?lisis de datos.


::: FUENTE: "[email protected]" :::
www.ciencia.nasa.gov

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