Mi?rcoles, 15 de agosto de 2007
Un grupo de temerarios y curiosos cient?ficos se re?nen a menudo para volar hacia el interior de las tormentas en un avi?n de la NASA.


El Rey Lear, de Shakespeare, grit? al cielo rog?ndole que derramase sobre ?l toda la furia de una tormenta. Un equipo de cient?ficos de la NASA est? pidiendo exactamente lo mismo: que algunas tormentas furiosas los intercepten en el camino ?aunque, por supuesto, no con el mismo prop?sito malintencionado del Rey Lear.

"Todav?a tenemos mucho que aprender sobre las tormentas y nos gustar?a estudiarlas de cerca", dice Michael Goodman, un experto en ciencias de la atm?sfera que trabaja en el Centro Marshall para Vuelos Espaciales. "Seguimos acumulando evidencia que indica que las tormentas podr?an ser un factor importante en el cambio clim?tico". Pero, ?c?mo? Esa es la pregunta.

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Arriba: Una tormenta en las cercan?as del Observatorio Weikersheim, al sur de Alemania, en junio de 2007. Cr?dito de la fotograf?a: Jens Hackmann.

Buscando la respuesta a esta pregunta, este verano, un equipo de cient?ficos (entre los que se encuentra Goodman), patrocinado por la NASA, est? trabajando en Costa Rica en una campa?a de investigaci?n sobre tormentas denominada TC4 o Composici?n Tropical, Nubes y Acoplamiento Clim?tico (Tropical Composition, Cloud and Climate Coupling, en idioma ingl?s). Al igual que el Rey Lear, los cient?ficos de la misi?n TC4 exhortar?n al cielo para que libere su furia y, de esta forma, les abra las puertas para poder realizar los estudios.


Algunas tormentas son tan violentas que el aire que bombean puede alcanzar una altura de 60.000 pies sobre la superficie de la Tierra, abri?ndose paso a trav?s de una capa atmosf?rica llamada tropopausa, hasta alcanzar la estratosfera: ver diagrama. Los pilotos de la campa?a de investigaci?n TC4 volar?n hacia el interior y alredor de la tropopausa para descubrir qu? part?culas arrojan estas tormentas y tambi?n cu?l podr?a ser el efecto.

El equipo tambi?n examinar? las heladas nubes cirro que se forman cuando las tormentas alcanzan la altura de la tropopausa. Como un manto de luz, estas nubes se extienden sobre una vasta ?rea, reflejando la luz solar y enfriando la superficie de la Tierra que est? ubicada debajo de ellas. Por otro lado, las nubes cirro tambi?n absorben la radiaci?n infrarroja que proviene de la Tierra. El hecho de "atrapar" la energ?a infrarroja produce un efecto de calentamiento. Las part?culas impulsadas hacia arriba por la fuerza de las tormentas podr?an causar cambios en estas g?lidas nubes perturbando as? el delicado equilibrio entre el enfriamiento y el calentamiento de la superficie. ?Cu?l es el efecto neto que esto tiene sobre el balance de energ?a de la Tierra? Todav?a no lo sabemos.

Los investigadores de la campa?a TC4 cuentan con muchas herramientas a su disposici?n: varios sat?lites de la NASA, tres aviones de dicha agencia espacial (el ER-2, el WB-57 y el DC8), radares clim?ticos y globos sonda. Cada uno de estos instrumentos desempe?a un papel fundamental para armar el rompecabezas de la tormenta ya que recolectar?n datos sobre los rel?mpagos, el vapor de agua, la velocidad del viento, las emisiones de radiaci?n infrarroja, las part?culas de polvo, el mon?xido de carbono, etc.

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Los instrumentos m?s emocionantes son los aviones. El DC-8 de la NASA tiene asientos para 35 investigadores ?bueno... si viajaran sentados. Al parecer estos cient?ficos dan vueltas y hablan unos con otros dentro del avi?n, yendo de una punta a la otra del pasillo de la aeronave.

?Qu? se siente al estar entre esta muchedumbre de curiosos cient?ficos a medida que el avi?n se abre camino hacia el interior de una enfurecida tormenta?

"Cuando el avi?n vuela por encima de la tormenta, se puede mirar hacia afuera a trav?s de las ventanas, y todos los cient?ficos hablan sobre el experimento ?es muy emocionante", dice Robbie Hood, investigadora y experimentada piloto del Centro Marshall para Vuelos Espaciales. "Pero en ciertas ocasiones, lo ?nico que he deseado ha sido sentarme frente a mi escritorio porque quer?a ver las im?genes de radar o de sat?lite que se estaban generando en ese momento".

Si Hood vuela en el DC-8 durante una de las campa?as TC4, sus deseos se har?n realidad. Lo que hace que este experimento est? un paso adelante de las investigaciones sobre el clima realizadas en el pasado es un nuevo instrumento llamado Monitor de la Misi?n en Tiempo Real (Real Time Mission Monitor o RTMM, por su sigla en idioma ingl?s). Desarrollado en el Centro Marshall para Vuelos Espaciales, el RTMM recoge datos de todos los sat?lites y sensores, y exhibe una imagen a todo color para que los investigadores que se encuentran en el avi?n puedan verla. Los cient?ficos en la Tierra tambi?n pueden observar las im?genes generadas en vivo, mientras conversan con los cient?ficos del avi?n por medio de mensajes instant?neos.



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Arriba: Una toma del RTMM en la cual se observa el recorrido del avi?n DC-8 de la NASA, el 17 de julio de 2007, mientras atraviesa una tormenta sobre Am?rica Central. Cr?dito de la imagen: NASA/Michael Goodman.


"Yo creo que este instrumento va a estimular la imaginaci?n de las personas", dice Hood. "Cuando se observan datos en vivo, las cosas se ven diferentes de lo que se puede observar dos semanas despu?s desde un escritorio. Y cuando se tiene a tantos cient?ficos concentrados en algo, en tiempo real, se da rienda suelta a la imaginaci?n, la conversaci?n y la colaboraci?n. Esto acelerar? la forma de realizar descubrimientos".

De manera que estos cient?ficos estar?n generando una lluvia de ideas dentro de una tormenta. "?Escupe, fuego! ?Brota, lluvia!", que comiencen los estruendos.



:-: FUENTE: EXTRAIDO DIRECTAMENTE DE "[email protected]"

:-: ZAMEEX BLOG


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Publicado por zameex @ 8:42 AM  | [email protected]
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