Jueves, 20 de marzo de 2008

 

Nuevas imágenes tomadas por la sonda MESSENGER muestran halos oscuros y fondos brillantes en algunos cráteres. Se espera develar el misterio sobre su formación a medida que se analicen más datos.

Las sorpresas continúan. Científicos que se encontraban estudiando la cosecha de fotografías del sobrevuelo de Mercurio, que la sonda espacial MESSENGER realizó el 14 de enero, descubrieron varios cráteres con extraños halos oscuros y un cráter con un fondo espectacularmente brillante.

"Los halos son realmente excepcionales", dice el miembro del equipo de ciencia de la nave MESSENGER, Clark Chapman, del Instituto de Investigación del Sudoeste (Southwest Research Institute, en idioma inglés), en Boulder, Colorado. "Nunca antes habíamos visto nada así en Mercurio y su formación es un misterio".

Tenga en cuenta lo siguiente:




Los dos cráteres que se observan en la parte inferior del cuadro están ubicados en la gigante Cuenca Caloris de Mercurio. Dicha cuenca es una depresión de mil seiscientos kilómetros (mil millas) de ancho, formada hace miles de millones de años cuando Mercurio colisionó con un cometa o asteroide. En términos de escala, el más grande de los dos mide alrededor de 64 kilómetros (40 millas) de ancho. Ambos cráteres tienen bordes oscuros o "halos" y el de la izquierda está parcialmente ocupado con un material brillante desconocido.

Chapman ofrece dos posibles explicaciones para los halos:

1. La teoría del pastel en capas —Podría haber una capa de material oscuro bajo la superficie de la Cuenca Caloris, con bordes de color chocolate alrededor de los cráteres que penetren hasta la profundidad adecuada. Sin embargo, si tal capa subterránea existe, no puede ser exclusiva de la cuenca. "Hemos encontrado algunos halos oscuros fuera de Caloris también; por ejemplo, estos dos cerca del polo sur de Mercurio".

Los dos cráteres que se observan en la parte inferior del cuadro están ubicados en la gigante Cuenca Caloris de Mercurio. Dicha cuenca es una depresión de mil seiscientos kilómetros (mil millas) de ancho, formada hace miles de millones de años cuando Mercurio colisionó con un cometa o asteroide. En términos de escala, el más grande de los dos mide alrededor de 64 kilómetros (40 millas) de ancho. Ambos cráteres tienen bordes oscuros o "halos" y el de la izquierda está parcialmente ocupado con un material brillante desconocido.

Chapman ofrece dos posibles explicaciones para los halos:

1. La teoría del pastel en capas —Podría haber una capa de material oscuro bajo la superficie de la Cuenca Caloris, con bordes de color chocolate alrededor de los cráteres que penetren hasta la profundidad adecuada. Sin embargo, si tal capa subterránea existe, no puede ser exclusiva de la cuenca. "Hemos encontrado algunos halos oscuros fuera de Caloris también; por ejemplo, estos dos cerca del polo sur de Mercurio".

Abajo: Otro cráter con halo oscuro cerca del polo sur de Mercurio.




Nada de esto explica el cráter con el fondo brillante: "Ese es un misterio aún más grande", dice Chapman. Superficialmente, la mancha brillante se parece a una extensión de hielo que resplandece en el Sol, pero eso no es posible. La temperatura superficial del cráter al momento de tomar la fotografía era de alrededor de 400 grados Celsius. Quizás el material brillante es parte de otra capa subsuperficial brillante, mezclada con oscuridad; esa sería la "teoría del pastel de capas veteadas". Y agrega: "No he escuchado ninguna explicación realmente convincente de parte de nuestro equipo de ciencia". "Todavía no sabemos de qué material se trata, por qué es tan brillante o por qué está ubicado en este cráter en particular".

Afortunadamente, la nave MESSENGER puede haber recolectado los datos necesarios para que los investigadores resuelvan el enigma. Los espectrómetros colocados a bordo de la sonda escanearon los cráteres durante el sobrevuelo; los colores que midieron deberían finalmente revelar qué minerales están involucrados. "Los datos todavía están siendo calibrados y analizados", afirma Chapman.

¿Y si esos datos no arrojan una respuesta...?

Aún hay dos sobrevuelos más (uno en octubre de 2008 y otro en septiembre de 2009) antes de que la nave MESSENGER entre en la órbita de Mercurio en 2011. Con el tiempo "llegaremos al fondo de este misterio"; y probablemente de muchos otros misterios aún por ser revelados.





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