Domingo, 14 de mayo de 2006
Planetas alrededor de Estrellas Muertas


El Telescopio Spitzer de la NASA ha revelado nuevas evidencias de que las cenizas de una estrella muerta pueden generar planetas.

El telescopio infrarrojo observ? la escena alrededor de un pulsar, el remanente de una estrella que estall?, y encontr? un disco circundante, formado con los desechos expulsados durante los estertores de su agon?a estelar. Los escombros polvorosos en el disco podr?an, finalmente, agruparse para formar planetas.

Esta es la primera vez que los cient?ficos detectan material con el que se forman los planetas alrededor de una estrella que pereci? en una violenta explosi?n.



Arriba: Concepto art?stico de un disco de formaci?n planetaria alrededor del pulsar 4U 0142+61. [Animaci?n]

El art?culo en donde se informa sobre este descubrimiento del Telescopio Spitzer aparece en el n?mero del 6 de abril de la revista Nature. Otros autores del art?culo son Zhongxiang Wang, autor principal y el coautor David Kaplan, ambos del Instituto Tecnol?gico de Massachusetts (MIT).

"Estamos asombrados de que el proceso de formaci?n de planetas parezca ser tan universal", dice el Dr. Deepto Chakrabarty tambi?n del Instituto Tecnol?gico de Massachusetts en Cambridge, investigador principal de esta nueva b?squeda. "Los pulsares emiten una gran cantidad de radiaci?n de alta energ?a, y aun en este duro ambiente, observamos un disco casi id?ntico a los que se encuentran alrededor de estrellas j?venes donde se han formado planetas".



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El descubrimiento representa tambi?n la pieza perdida de un rompecabezas que surgi? en 1992, cuando el Dr. Aleksander Wolszczan de la Universidad de Pennsylvania encontr? tres planetas en ?rbita alrededor de un pulsar denominado PSR B1257+12. Los planetas de dicho pulsar, del doble de tama?o que la Tierra, fueron de hecho los primeros planetas que se encontraron fuera de nuestro sistema solar. Los astr?nomos desde entonces han buscado evidencia indirecta de que los planetas de pulsar nac?an de un polvoriento disco de escombros, pero nadie hasta ahora hab?a detectado directamente este tipo de disco.

El pulsar observado por Spitzer, llamado 4U 0142+61, se halla a 13.000 a?os luz de distancia en la constelaci?n Casiopea. Alguna vez fue una estrella grande y brillante, con una masa entre 10 y 20 veces la de nuestro Sol. La estrella probablemente sobrevivi? unos 10 millones de a?os hasta que colaps? por su propio peso hace unos 100.000 a?os y luego se desintegr? en una explosi?n de supernova.

Algunos de los escombros o "despojos" procedentes de la explosi?n se conformaron eventualmente en un disco, que hoy orbita los restos comprimidos de la estrella, o pulsar. El Spitzer pudo reconocer el tibio brillo del disco de polvo con sus "ojos" infrarrojos, sensibles al calor. El disco gira a una distancia cercana a 1,5 millones de kil?metros desde el centro de la estrella, y probablemente contiene cerca de 10 masas terrestres de material.

Los pulsares son una clase de remanentes de supernovas, llamados estrellas de neutrones, que son incre?blemente densos. Tienen masas de 1,4 veces la del Sol, comprimidas en cuerpos de s?lo 16 kil?metros de ancho. Una cucharadita del material que forma una estrella de neutrones puede pesar unos 2.000 millones de toneladas. El pulsar 4U 0142+61 es adem?s un pulsar de rayos X, lo que significa que gira e irradia pulsos de rayos X.

Derecha: Los planetas alrededor de pulsares reciben intensos ba?os de radiaci?n. "Estos planetas probablemente se encuentran entre los sitios menos amigables para la formaci?n de vida en la galaxia", dice Charles Beichman, astr?nomo del JPL. [M?s Informaci?n]

Cualquier planeta que haya girado alrededor de estrellas que han terminado como pulsares fue probablemente incinerado cuando las estrellas estallaron. El disco del pulsar descubierto por el Spitzer podr?a representar el primer paso en la formaci?n de un nuevo, m?s ex?tico tipo de sistema planetario, similar al encontrado por Wolszczan en 1992.

'Es muy emocionante encontrar evidencia directa de que los escombros alrededor de un pulsar son capaces de organizarse en un disco. Este podr?a ser el principio de una segunda generaci?n de planetas', dice Wolszczan.
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