Jueves, 03 de agosto de 2006
Se supon?a que Neil Armstrong estuviese dormido. La caminata lunar ya se hab?a realizado. Las rocas lunares estaban almacenadas. Su nave estaba lista para partir. En s?lo unas cuantas horas, el m?dulo de ascenso del Eagle (?guila) despegar?a de la Luna, algo que ninguna nave hab?a hecho antes, y Neil necesitaba estar completamente l?cido. Se acurruc? sobre la cubierta del motor del Eagle y cerr? los ojos.

Pero no pod?a dormir.

Buzz Aldrin tampoco. En el reducido m?dulo, a Buzz le correspondi? el mejor lugar, el piso. Se estir? tanto como pudo en su traje espacial y cerr? los ojos. No sucedi? nada. En un d?a como ?ste, dormir era imposible.


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Arriba: La Tierra surgiendo a la vista del Apolo 11. [M?s Informaci?n]

Julio 20, 1969: El d?a comenz? en la parte oculta de la Luna. Armstrong, y su compa?ero de tripulaci?n, Mike Collins, volaron su nave espacial 100 km sobre la zona de cr?teres. Nadie en la Tierra puede ver la zona oculta de la Luna. A?n hoy d?a permanece como un terreno de considerable misterio, pero los astronautas no ten?an tiempo para visitar puntos de inter?s. Collins presion? un bot?n, activando un sistema de resortes, y la nave espacial se separ? en dos. La mitad llamada Columbia, con Collins a bordo, permanecer?a en ?rbita. La otra mitad, el Eagle, se movi? en espiral sobre el horizonte hacia el Mar de la Tranquilidad.

"Inicie el descenso", orden? por radio Houston, y el motor del Eagle se encendi? con un rugido. La forma de insecto del m?dulo era tan fr?gil que un ni?o podr?a hacer un agujero a trav?s de su hoja exterior de oro. Los mont?culos rocosos dentados de la Luna podr?an ser mucho peor. As? que cuando Armstrong vio hacia d?nde los dirig?a la computadora ?el interior de un campo de rocas? cambi? r?pidamente a control manual. El Eagle se dirigi? hacia adelante y naveg? sobre las rocas.

Mientras tanto las alarmas sonaban en el fondo.

"Alarma de programa", anunci? Armstrong. "Es un 1202". El c?digo era muy confuso, casi nadie sab?a lo que significaba. ?Deber?an abortar? ?Deber?an aterrizar? "?Qu? es esto?", insisti? ?l.

Con fondo ruidoso, en Houston, un joven ingeniero de nombre Steve Bales dio la respuesta: El sistema gu?a auxiliar del radar estaba invadiendo la computadora con demasiadas interrupciones. No hay problema, "Pueden continuar a pesar de la alarma...", anunci? Houston.

Y ellos continuaron. Las cosas, sin embargo, no estaban saliendo exactamente como se hab?a planeado. Se supon?a que el Mar de la Tranquilidad era liso, pero no se ve?a muy liso desde la cabina del Eagle. Armstrong explor? el mar revuelto con el fin de localizar un lugar seguro para aterrizar. "60 segundos", transmiti? Houston. "30 segundos". El control de la misi?n se silenciaba conforme los datos de telemetr?a llegaban. Pronto, muy pronto la nave podr?a quedarse sin combustible.

ImagenEl control de la misi?n durante el descenso de Apolo 11. [M?s Informaci?n]

Capcom m?s tarde clamaba "los chicos en el centro de control de la misi?n se estaban poniendo azules" cuando Armstrong anunci?: "Encontr? un buen punto". En cuanto a Armstrong, su coraz?n estaba latiendo a 156 pulsos por minuto de acuerdo con los bio-sensores. El indicador de combustible le?a s?lo 5,6% cuando el Eagle finalmente se estabiliz? en el piso del Mar de la Tranquilidad.

Houston (con alivio): "Acusamos recibo, Eagle".

Armstrong (serenamente): "Houston, aqu? Base de la Tranquilidad. El Eagle ha aterrizado".

Inmediatamente, se prepararon para despegar. Era la NASA siendo cautelosa. Nadie hab?a aterrizado en la Luna antes. ?Qu? tal si una de las patas del Eagle comenzaba a hundirse en el polvo lunar?, o ?Si el Eagle soltara un escape? Mientras que Neil y Buzz se alistaban para el despegue, Houston ley? la telemetr?a buscando alguna se?al de problemas. No hab?a ninguna, y tres horas despu?s del aterrizaje, finalmente, Houston dio el "okay". ?La caminata lunar se iniciaba!

A las 9:56 p.m. hora del este (EDT), Neil descendi? la escalera y dio "un paso peque?o" (pie izquierdo primero) en la historia. Desde la sombra del Eagle, mir? alrededor: "Tiene una belleza pr?stina, enteramente suya ?como el desierto alto de los Estados Unidos". Houston le record? recolectar la "muestra de contingencia", y Neil puso algunas rocas y arena en su bolsillo. Si por cualquier raz?n tuviesen que despegar deprisa, los cient?ficos en Tierra tendr?an cuando menos un bolsillo lleno de luna para sus experimentos.

Pronto, Buzz se le uni?. "?Hermosa vista!" exclam? cuando alcanz? la amplia base de la pata del m?dulo de aterrizaje. "?No es esto algo maravilloso?", asinti? Armstrong. "Magn?fica vista aqu? afuera".

"Magn?fica desolaci?n", dijo Aldrin.

Esas dos palabras se unieron al ying-yang de la Luna. Los cr?teres de impactos, las salientes y cantos bordeados, las capas de polvo lunar ?todo eso era completamente extraterrestre. Aun as?, la Base de la Tranquilidad pareci? curiosamente familiar, como en casa. Los astronautas de las siguientes misiones Apolo tuvieron sentimientos semejantes. Esto viene quiz? de mirar fijamente a la Luna muy a menudo desde la Tierra. O posiblemente es porque la Luna es un pedazo de la Tierra, obtenido de nuestro joven planeta hace miles de millones de a?os. Nadie lo sabe, simplemente es as?.


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Arriba: Buzz Aldrin y el Eagle. [En est?reo]

Realmente, gran parte de la escena era ins?lita. El paisaje, privado de aire, salt? sobre los astronautas con claridad desconcertante, y como resultado, el horizonte se sent?a artificialmente cercano. Peor a?n, el mundo entero parec?a curvarse, un efecto secundario del radio de la Luna de s?lo algunos miles de millas. "Las distancias [aqu?] son enga?osas", observ? Aldrin.

El cielo estaba igualmente deslumbrante. Aunque el Eagle hab?a aterrizado en una ma?ana lunar brillante, el cielo era tan negro como la media noche. ?Para?so de un astr?nomo? No. Ni una sola estrella era visible. El deslumbrante suelo, iluminado por el Sol, arruin? la visi?n nocturna de los astronautas. S?lo la Tierra era bastante brillante para ser vista, azul y blanco luminosos, colgando al horizonte.

Armstrong estaba particularmente fascinado por el polvo lunar, el cual pate? y sacudi? con sus botas. En Tierra, al patear polvo se crea una peque?a nube en el aire ?pero no hay aire en la Luna. "Cuando t? pateas la superficie, [el polvo sale y regresa] como un peque?o ventilador el cual, para m?, parece tener la forma de un p?talo de rosa", recuerda Armstrong. "Solo hay un peque?o anillo de part?culas ?nada atr?s de ellas? ning?n polvo, ning?n remolino, nada de nada. Es realmente ?nico".

No m?s divagaciones. Era tiempo de trabajar.

Casi olvidadas en el conocimiento sobre el Apolo est?n las listas de comprobaci?n cocidas a los antebrazos de los trajes espaciales. Esos memor?ndums de la NASA estaban repletos de actividades ?desde inspeccionar el m?dulo a instalar la TV y a recolectar las muestras. Algunas de las tareas eran tan detalladas como hacer que los astronautas se agachasen e informar al Centro de Control de la Misi?n de c?mo se sent?an. Mucho trabajo por hacer.

Neil y Buzz instalaron un recolector de viento solar, un sism?metro y un retrorreflector de l?ser. Erigieron una bandera y develaron una placa que proclama: "Venimos en paz por toda la humanidad". Ellos tomaron la primer llamada telef?nica interplanetaria ?"No puedo expresarles cu?n orgullosos estamos todos", dijo el Presidente Nixon desde la Casa Blanca. Recogieron 47 libras de rocas lunares y tomaron 166 im?genes. Verificado. Verificado. Verificado.

ImagenBuzz Aldrin traslada los experimentos desde el Eagle a la superficie lunar. [M?s Informaci?n]

Finalmente, despu?s de dos y media horas, intensas e hilarantes, era tiempo de irse. La lista de comprobaci?n continuaba: Subir de regreso al Eagle. Almacenar las rocas. Preparar la nave para su salida (otra vez). Cenar: Guisado de carne de res o crema de sopa de pollo. Y finalmente, dormir.

LLeg?bamos al limite. "Simplemente, no puedes dormir mientras se espera (el despegue)"; comentaba Aldrin al terminar la misi?n.

El Eagle no era un lugar adecuado para dormir. La cabina min?scula era ruidosa con las bombas y luces de aviso brillantes que no pudieron ser desvanecidas. Incluso las cortinas de la ventana eran brillantes, iluminadas por intensos rayos solares desde el exterior. "Despu?s de que entr? en mi estado de sue?o y todo se calm?, me di cuenta que hab?a algo m?s [que me incomodaba]", dijo Armstrong. El Eagle ten?a un telescopio ?ptico que sal?a de la nave al estilo de un periscopio. "La Tierra estaba brillando justo a trav?s del telescopio en mi ojo. Era como una bombilla".

Para tener algo de descanso cerraron los cascos de sus trajes espaciales. El interior era tranquilo y "no estar?an respirando todo el polvo" que hab?an introducido despu?s de su caminata lunar, dijo Aldrin. ?Rayos! No funcion?. Los sistemas de enfriamiento del traje, tan necesarios afuera en la abrasadora superficie lunar, eran demasiado fr?os para dormir en el interior del Eagle. Lo m?s que pudo arregl?rselas Aldrin fue "un par de horas de dosificante descanso mental". Armstrong simplemente permaneci? despierto.

Cuando finalmente la llamada para despertarse lleg?,

"Base de la Tranquilidad, Base de la Tranquilidad, Houston. Cambio".

Armstrong respondi? con rapidez,

"Buenos d?as, Houston. Base de la Tranquilidad. Cambio".

El largo d?a hab?a terminado. Era el momento de irse a casa, a la Tierra, para un buen sue?o nocturno.


----->FUENTE: Ciencia NASA www.ciencia.nasa.gov
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Publicado por zameex @ 11:48 PM  | [email protected]
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