S?bado, 02 de diciembre de 2006
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El reciente informe Stern muestra de manera contundente los efectos devastadores del calentamiento de la Tierra. No se puede seguir dilatando la aplicaci?n de un impuesto a escala mundial a los que contaminan. Ya no se trata de si podemos hacer algo contra el calentamiento del planeta, sino de si podemos darnos el lujo de no hacer nada.

El gobierno brit?nico ha publicado el estudio m?s completo de los costos y los riesgos econ?micos del calentamiento del planeta y de las medidas que podr?an reducir las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero.

El informe, dirigido por sir Nicholas Stern de la London School of Economics, enfatiza que ya no se trata de si podemos hacer algo contra el calentamiento del planeta, sino de si podemos darnos el lujo de no hacer nada.

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El informe propone un programa cuyo costo ser?a equivalente a tan s?lo el 1% del consumo anual, pero evitar?a al mundo unos costos de riesgo cinco veces mayores. Los costos del calentamiento del planeta en ?l expuestos son mayores que en estudios anteriores, porque se tienen en cuenta las pruebas en aumento de que el proceso de calentamiento del planeta es sumamente complejo y no lineal, con la no desde?able posibilidad de que avance mucho m?s r?pidamente y su amplitud sea mucho mayor de lo que se hab?a pensado antes.

De hecho, puede que ese estudio subestime los costos: por ejemplo, el cambio clim?tico puede propiciar una variabilidad mayor del tiempo atmosf?rico, una posible desaparici?n o un importante cambio de direcci?n de la corriente del Golfo y un aumento de las enfermedades.

Cuando particip? en 1995 en el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Clim?tico ?el grupo cient?fico que eval?a peri?dicamente los datos cient?ficos sobre el calentamiento del planeta?, hab?a pruebas abrumadoras de que la concentraci?n en la atm?sfera de gases que provocan el efecto de invernadero hab?a experimentado un marcado aumento desde el comienzo de la Revoluci?n Industrial y la actividad humana hab?a contribuido a ello en gran medida, lo que tendr?a efectos profundos en el clima y los niveles del mar. Pero fueron pocos quienes vieron, por ejemplo, que la fusi?n del casquete de hielo del ?rtico fuera tan r?pida como ahora parece serlo.
Aun as?, hay quienes dicen que, como no estamos seguros de c?mo ser? el cambio clim?tico, debemos hacer poco o nada. Para m?, la incertidumbre debe hacernos actuar m?s resueltamente hoy. El calentamiento del planeta es uno de esos casos poco comunes en que la comunidad cient?fica siente m?s miedo de lo que puede estar ocurriendo, que la poblaci?n en general. Los cient?ficos han vislumbrado lo que el futuro puede reservarnos.

Como se?ala el informe Stern, los pobres son, como de costumbre, los m?s vulnerables. Una tercera parte de Bangladesh quedar? sumergida al final de este siglo. Las Maldivas y un gran n?mero de Estados insulares del Pac?fico desaparecer?n: nuestra Atl?ntida del siglo XXI.

Para un economista, el problema resulta evidente: los contaminadores no est?n pagando el costo completo del da?o que causan. Los pa?ses avanzados podr?an no querer causar da?o alguno a Bangladesh y las islas que desaparecer?n, pero ninguna guerra podr?a ser m?s devastadora.
Se podr?a abordar este problema a escala mundial con un impuesto acordado globalmente, lo que no significa un aumento en la fiscalidad total, sino simplemente una sustituci?n en cada uno de los pa?ses de los impuestos actuales por un impuesto a la contaminaci?n (por di?xido de carbono). Tiene mucho m?s sentido gravar lo da?ino, como la contaminaci?n, que lo positivo, como el ahorro y el trabajo.

Aunque el presidente George W. Bush dice que cree en los mercados, en este caso ha pedido medidas voluntarias, pero tiene mucho m?s sentido recurrir a la fuerza de los mercados ?la de los incentivos? que depender de la buena voluntad, sobre todo en el caso de las compa??as petroleras que consideran su ?nico objetivo el obtener el m?ximo beneficio, independientemente del costo que represente para otros.

Se ha dicho que Exxon ha estado financiando supuestos grupos de expertos para socavar la confianza en los datos cient?ficos sobre el calentamiento del planeta, del mismo modo que la industria tabaquera financi? "investigaciones" para poner en entredicho la validez de las conclusiones estad?sticas que mostraban la vinculaci?n entre tabaco y c?ncer.

La buena noticia es que hay muchas formas en las que mayores incentivos podr?an reducir las emisiones. En parte, eliminando las mir?adas de subvenciones de los usos ineficientes. En los Estados Unidos se subvenciona el etanol procedente del ma?z y se grava el procedente del az?car; ocultos en el r?gimen impositivo hay miles de millones de d?lares de subvenciones a las industrias del petr?leo y del gas.

Lo m?s importante es que las se?ales representadas por los precios que muestran los verdaderos costos sociales de la energ?a procedente de los combustibles f?siles fomentar?n la innovaci?n y la conservaci?n. Peque?os cambios en los h?bitos, al reproducirlos centenares de millones de personas, pueden entra?ar una diferencia enorme. Por ejemplo, el simple cambio del color de los tejados en los climas c?lidos para que reflejen la luz del sol o la plantaci?n de ?rboles en torno a las casas pueden propiciar importantes ahorros de energ?a usada para el aire acondicionado.
S?lo tenemos un planeta y debemos conservarlo como un tesoro. El calentamiento del planeta es un riesgo que no podemos permitirnos el lujo de seguir desconociendo. www.ecoportal.net


POR: *Joseph Stiglitz

* Economista, Universidad de Columbia. Premio Nobel de Econom?a
- Publicado en Clar?n y Project Syndicate, 2006




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Publicado por zameex @ 8:45 AM  | [email protected]
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