Viernes, 15 de diciembre de 2006
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El uso de los biocombustibles no s?lo no soluciona el problema del cambio clim?tico, sino que a la vez agravar? otros igualmente serios. Centenas de millones de hect?reas de tierras f?rtiles se concentrar?n bajo el poder de grandes transnacionales y pasar?n, de producir alimentos, a producir combustibles ?en un mundo donde el hambre y la desnutrici?n son ya problemas grav?simos.

La sustituci?n de los combustibles f?siles por biocombustibles (elaborados a partir de biomasa vegetal) puede parecer un paso en la direcci?n correcta para evitar el agravamiento del cambio clim?tico. Sin embargo, los planes previstos para su producci?n y uso no s?lo no solucionan ese grave problema sino que agravan muchos otros.

Los biocombustibles que se plantea adoptar son el biodiesel (obtenido de plantas oleaginosas) y el etanol (que se obtiene de la fermentaci?n de la celulosa contenida en los vegetales). Entre los muchos cultivos posibles para ese fin, se destacan la soja, el ma?z, la colza, el man?, el girasol, la palma aceitera, la ca?a de az?car, el ?lamo, el eucalipto.

Dado que los grandes consumidores del Norte no se plantean seriamente reducir su consumo desmedido de combustibles y que en la mayor?a de los casos no disponen de tierras agr?colas suficientes para autoabastecerse de materia prima para producir sus propios biocombustibles, sus gobiernos y empresas planean promover cultivos para biodiesel y etanol fundamentalmente en los pa?ses del Sur.


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Es importante resaltar que en las ?reas boscosas del Sur, tal pol?tica no implicar? ning?n cambio en materia de explotaci?n petrolera o gas?fera, que no solo continuar? sino que se seguir? ampliando, puesto que los combustibles f?siles seguir?n siendo el principal componente de la matriz energ?tica de los pa?ses del Norte. Sin embargo, el negocio de los biocombustibles agregar? nuevos impactos a los ya existentes en los bosques.

Como prueba de lo anterior alcanza con mencionar la soja y la palma aceitera, que aparecen como las principales candidatas para la producci?n de biodiesel a gran escala. La primera se ha constituido en la principal causa de deforestaci?n en la Amazon?a brasile?a y en Paraguay, aun antes de que se la haya comenzado a producir con fines energ?ticos. La segunda es tambi?n la principal causa de deforestaci?n en Indonesia y est? impactando en bosques de muchos otros pa?ses de ?frica, Asia y Am?rica Latina.

Por otro lado, ya se est? comenzando a desarrollar tecnolog?as para convertir la madera en etanol (con el uso de organismos gen?ticamente modificados), por lo que la industria de los biocombustibles impulsar? una expansi?n a?n mayor de los monocultivos de ?rboles de r?pido crecimiento, tanto en ?reas boscosas ? aumentando as? la deforestaci?n ? como sobre suelos de pradera.

Tanto la deforestaci?n como el cambio en el uso de suelos de pradera implican la liberaci?n del carbono all? almacenado. A ello se agregan las emisiones resultantes del cultivo, procesamiento y transporte de los propios biocombustibles, realizados en gran medida en base a petr?leo y otros elementos que emiten gases de efecto invernadero: la producci?n de la maquinaria utilizada, el combustible empleado para su funcionamiento, la producci?n y uso de fertilizantes qu?micos y de agrot?xicos, los camiones y barcos para el transporte a destino, etc. Es decir, que el balance neto de carbono en las ?reas destinadas a la producci?n de biocombustibles puede ser hasta negativo, aumentando as? la concentraci?n de gases de efecto invernadero en la atm?sfera, que es precisamente lo que se pretend?a evitar con este cambio.

En definitiva, el uso de los biocombustibles no s?lo no soluciona el problema del cambio clim?tico, sino que a la vez significa el agravamiento de otros problemas igualmente serios.

En efecto, decenas o centenas de millones de hect?reas de tierras f?rtiles se concentrar?n bajo el poder de grandes transnacionales y pasar?n, de producir alimentos, a producir combustibles ?en un mundo donde el hambre y la desnutrici?n son ya problemas grav?simos. En el mismo proceso expulsar?n a millones de productores rurales y peque?os campesinos, que en su mayor?a deber?n emigrar a los cinturones de miseria de las grandes ciudades. Los bosques dejar?n de asegurar el sustento de millones de personas que de ellos dependen para ser sustituidos por soja, palma aceitera u otros cultivos energ?ticos. El agua se contaminar? (por el uso de agroqu?micos) o desaparecer? (por la plantaci?n de ?rboles de r?pido crecimiento), la fauna local se ver? gravemente afectada por enormes desiertos verdes que no les proporcionar?n alimentos, la flora nativa ser? eliminada y sustituida por extensos monocultivos y muchas especies locales ser?n contaminadas por los organismos gen?ticamente modificados utilizados en dichos monocultivos, en tanto que los suelos se degradar?n por el monocultivo y el uso de agroqu?micos.

Resulta por tanto evidente que ?sta no es una buena soluci?n ni para la gente ni para el ambiente. Sin embargo, es una excelente oportunidad de negocios para grandes empresas que operan a nivel nacional y en particular para las grandes transnacionales. Entre ellas se cuentan las vinculadas a la producci?n y comercializaci?n de productos agr?colas de exportaci?n, las industrias biotecnol?gica y qu?mica (que aumentar?n sus ventas de material transg?nico e insumos agr?colas), la industria automotriz (que podr? seguir creciendo bajo un manto ?verde?), las nuevas empresas surgidas en la ola de los biocombustibles y las propias empresas petroleras, que ya se est?n incorporando a este nuevo y lucrativo negocio.

Es por ello que tantos gobiernos, organismos de asistencia, agencias bilaterales, organismos multilaterales y expertos internacionales est?n involucrados en la promoci?n de esta absurda soluci?n: para servir los intereses de esos poderosos grupos econ?micos, que son quienes dictan las pol?ticas globales en su propio beneficio.

Cabe aclarar finalmente, que los biocombustibles en s? no son el problema. Es m?s, dentro de un enfoque social y ambientalmente adecuado pueden servir para satisfacer parte de las necesidades energ?ticas de nuestros pa?ses y en particular de las comunidades locales. El problema central es el modelo en el que se los pretende implementar, caracterizado por la gran escala, el monocultivo, el uso masivo de insumos externos, la utilizaci?n de transg?nicos, la mecanizaci?n y su exportaci?n para alimentar el consumo desmedido de energ?a que se realiza en el Norte.

Se hace por tanto imperioso enfrentar esta nueva amenaza que se cierne sobre los pueblos y ecosistemas del Sur e incorporar el tema de los biocombustibles a la lucha por la defensa de los bosques y la biodiversidad, contra el avance de los monocultivos y los transg?nicos, por la soberan?a alimentaria y por el derecho de los pueblos a decidir sus propios destinos.

Biocombustibles en gran escala: buenos para el poder, malos para la gente y el clima

Las modalidades de consumo y producci?n de biocombustibles ya est?n teniendo impactos negativos sobre la seguridad alimentaria, el sustento rural, los bosques y otros ecosistemas. Todo indica que tales impactos se acumular?n r?pidamente. La producci?n de biocombustibles en gran escala y dirigida a la exportaci?n requiere extensos monocultivos de ?rboles, de ca?a de az?car, de ma?z, de palma aceitera y de soja, entre otros. Estos monocultivos ya son la primera causa de despoblamiento rural y deforestaci?n en todo el mundo.

Adem?s, se ha rebatido la alegada ?neutralidad de carbono? del biodiesel pues no tiene en cuenta, por ejemplo, c?mo se establecen las plantaciones de palma aceitera. C?lculos realistas demuestran que la producci?n de biocombustibles a partir de cultivos energ?ticos gasta m?s energ?a (en forma de combustibles f?siles) que la que proporciona y que los biocombustibles no reducen sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero cuando se tienen en cuenta todos los factores. Por otro lado, para establecer las plantaciones de palma aceitera se est?n eliminando bosques tropicales y bosques de pantanos y turberas, que constituyen importantes sumideros de carbono.

No obstante, la Uni?n Europea promueve los biocombustibles como fuente de energ?a del transporte y se ha fijado para 2010 el objetivo de aumentar su uso al 5,7% del total de la energ?a utilizada en transporte. La Comisi?n Europea est? presionando a los Estados miembros a cumplir sus compromisos en virtud de la Directiva sobre los biocombustibles de 2003. En la reuni?n del Consejo de Agricultura realizada el 20 de febrero de 2006 hubo un primer debate pol?tico sobre la estrategia de los biocombustibles y el plan europeo de acci?n sobre la biomasa. Para estos pa?ses la ventaja es que el precio de producci?n de biocombustibles como el bioetanol y el biodiesel es menor que el del petr?leo. Otro beneficio para los agricultores europeos es que la producci?n nacional de biocombustibles podr?a proporcionar nuevos ingresos y oportunidades de empleo tras la reforma de la pol?tica agr?cola com?n (PAC).

En Europa, el biodiesel se usa en Alemania, Francia y Austria en distinta medida. En Alemania hay m?s de mil estaciones de servicio que venden biodiesel. La primera bio-refiner?a alemana se construir? en Emden con financiaci?n de una asociaci?n holandesa. El objetivo de la f?brica es convertir 430.000 toneladas de aceite de palma, probablemente de origen indonesio, en m?s de 400 millones de litros de biodiesel anuales.

En los Pa?ses Bajos la demanda de aceite de palma crudo para generaci?n de electricidad aument? este a?o 400.000 toneladas, de las cuales se importar?n 250.000 toneladas. Seg?n se informa, la compa??a de energ?a el?ctrica BIOX Bb. piensa construir cuatro nuevos generadores a aceite de palma. La empresa pretende vender esta electricidad a base de aceite de palma a varios pa?ses de la Uni?n Europea.

En Estados Unidos los biocombustibles son bien recibidos en tanto forma de ayudar al pa?s a ir cortando su dependencia del petr?leo extranjero. Estos biocombustibles combinan el patriotismo con el inter?s econ?mico propio: a los agricultores les encantan porque el biodiesel y el etanol se producen a partir de bienes de consumo agr?colas y as? colaboran con el aumento de los precios en origen; y a los senadores republicanos les encantan porque los subsidios impositivos federales mantienen contentos a sus votantes agricultores.

En el otro extremo, en los pa?ses del Sur, la producci?n de cultivos para biocombustible ya est? ocasionando importantes impactos ambientales y sociales, que se agravar?n en caso de que la ofensiva del Norte en pro de nuevas fuentes de energ?a gane terreno. Una alianza de ONG de derechos humanos y de medio ambiente est? en campa?a contra el uso por parte de los pa?ses europeos de combustibles producidos a partir de palma aceitera a expensas de los ecosistemas forestales. En una declaraci?n formulada en abril de este a?o contra el ?diesel de la deforestaci?n?, m?s de treinta grupos alemanes, austr?acos y suizos advierten que un auge del biodiesel derivado del aceite de palma no har?a m?s que repetir el patr?n de destrucci?n de los bosques que el r?pido crecimiento de la industria de la pulpa y el papel en Indonesia trajo consigo.

Para estos grupos, lo que se necesita es un cambio fundamental en nuestra aproximaci?n al consumo de energ?a en lugar de simplemente sustituir el petr?leo por biocombustibles. Esto implica la promoci?n del transporte p?blico en lugar de autos particulares y tr?nsito a?reo, m?s medidas de conservaci?n de energ?a y m?s fuentes de energ?a renovables como la luz solar y el viento. Los grupos exhortan a la aplicaci?n de criterios estrictos con relaci?n a las materias primas del biocombustible, por ejemplo: no a la conversi?n de bosques primarios a plantaciones; no a las violaciones de los derechos humanos y a las operaciones policiales o militares; no a la quema de bosques para establecer plantaciones; no a la certificaci?n de plantaciones de palma aceitera, puesto que un monocultivo de palma aceitera no puede hacerse en forma ecol?gicamente sustentable y en general provoca m?s problemas que beneficios duraderos para la gente local; s? a la promoci?n de la agricultura org?nica sin uso de fertilizantes artificiales ni toxinas agr?colas; s? a la promoci?n de los peque?os establecimientos rurales en los pa?ses productores. La declaraci?n llama tambi?n a que se respeten los derechos territoriales y consuetudinarios y al pleno cumplimiento de los acuerdos internacionales ratificados relativos a pueblos ind?genas, biodiversidad, derechos de los trabajadores, etc, en los pa?ses que producen cultivos para biocombustible.

Adem?s, otras ONG, organizaciones de Pueblos Ind?genas y movimientos de agricultores exhortaron a las Partes del Convenio Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Clim?tico, reunidas para su 12? Conferencia de las Partes en Nairobi entre el 6 y el 17 de noviembre de 2006, a suspender inmediatamente todos los subsidios y otras formas de apoyo desigual a la importaci?n y exportaci?n de biocombustibles.

Dichas organizaciones declararon que ?No hay nada verde ni sustentable en el biocombustible importado. En lugar de destruir las tierras y el sustento de comunidades locales y Pueblos Ind?genas del Sur mediante otra forma m?s de colonialismo, exhortamos a los pa?ses del Norte a reconocer su responsabilidad en la destrucci?n del sistema clim?tico del planeta, reducir su consumo de energ?a hasta alcanzar niveles sustentables, pagar la deuda clim?tica que han ocasionado al no haber hecho lo anterior hasta el momento y aumentar sustancialmente la inversi?n en energ?a solar y en energ?a e?lica sustentable?.


POR: * Movimiento Mundial por los Bosques - WRM

Extractado de Bolet?n 112 del WRM
Movimiento Mundial por los Bosques
http://www.wrm.org.uy


::: FUENTE: Extraido de: "ECOPORTAL" :::
www.ecoportal.net

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Publicado por zameex @ 10:36 AM  | [email protected]
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